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martes, 30 de diciembre de 2008

POSTAL DE ÉVORA



POSTAL DE ÉVORA

Aquí también el fruto romántico de la vid
Y la sobria elegancia del olivo.
Durante el viaje
Nos acompañaba
Una profesora de lenguas muertas.
Ella supo traducir
La leyenda que rezaba
En el dintel de la entrada
A la capilla: “Pasad,
Nuestros huesos están,
Esperando a los vuestros”.

Texto: JUAN DE DIOS GARCÍA,
de su libro Nómada (Fundación María del Villar, 2008)


p.d. El juego de la foto es verla en grande. Se apreciará, al fondo, la Igreja de Sao Francisco, donde se puede visitar A Capela Dos Ossos, de la que habla el poema.

jueves, 22 de noviembre de 2007

EVORA Y SU SILENCIO DE PIEDRA



Sólo por contar con un local para repostar y restaurar el ánimo y los sinsabores del alma como es O Fialho ya merecería la pena visitar la legendaria Évora. Pero su pasado como ciudad principal de la Lusitania romana, a la que reconocieron como Ebora Cerealis hace obligatorio desviarse de las rutas más principales para fondar y ahondar en ella.
La silueta que marca en el horizonte ya es un aviso para caminantes. Hay que ser respetuoso con la ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, aparcar el coche ex muris y callejear siempre en ascensión hasta la plaza del Templo de Diana; contemplar su piedra como si de ella quisiera extraer todos los secretos que en él se contienen, como si de una improvisada cantera se tratara, un diccionario pétreo que tuviera en su interior todas las respuestas de los viajeros.
Largo do Dr. Mário Chicó conducirá hasta la Sé, que no puede ocultar su labor de fortaleza, con torreones que disimulan su carácter sacro. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, el Coro Alto es un lujo y la envidia de todo ebanista. Y en Praça do Giraldo comprenderemos que la ciudad está mucho más viva que cualquier otra del Alentejo portugués. Cautivados por la seducción de la piedra, seguiremos acercando el oído al interior hasta cruzar la Iglesia de San Francisco, donde una capilla de huesos te recuerda que están esperándonos, lo débilmente humanos que somos.

Avec un local pour restaurer l’esprit et les désagréments de l'âme comme l’est O Fialho cela vaudrait déjà la peine de visiter l'Évora légendaire. Mais son passé comme principale ville de la Lusitania romaine, qui fut reconnu comme Ebora Cerealis rend obligatoire une promenade hors des routes principales afin de pouvoir y pénétrer.
La silhouette qu'elle marque sur l'horizon donne déjà un avertissement aux touristes. Il faut être respectueux avec cette ville qui a été déclarée Patrimoine de l'Humanité par l'UNESCO en 1986, garer la voiture ex-muris et flâner tout en se dirigeant dans une ascension qui nous amène jusqu'à la place du Temple de Diana; contempler sa pierre comme si vous désiriez extraire d'elle tous les secrets que le Temple contient, comme s’il s’agissait d'une carrière improvisée, d’un dictionnaire pierreux qui aurait en son intérieur toutes les réponses des voyageurs.
Le Largo do Dr. Mário Chicó conduira juqu’à la Cathédrale (Sé) qui ne peut dissimuler son travail de forteresse avec de grandes tours dissimulant son caractère sacré. Cependant, malgré ses efforts, le Grand Choeur est luxueux et est l’envie de tout ébéniste. Et à la Praça do Giraldo nous comprendrons que la ville est beaucoup plus vivante que n'importe quelle autre de l'Alentejo portugais. Captivés par la séduction de la pierre, nous continuerons à rapprocher l'oreille en son intérieur jusqu'à croiser l'Église de San Francisco, où une chapelle d'os te rappelle qu'ils nous attendent, faibles humains que nous sommes.

PHOTO : ÁNGEL GÓMEZ ESPADA
DATE: 24 de Junio 2006
APPAREIL: SONY DSC-H1