domingo 11 de mayo de 2008

LOS CAMINOS DEL SILENCIO: PERNA SECA (ALGARVE)



PHOTO: Ángel Gómez Espada
APPAREIL: PENTAX ESPIO 140V
DATE: 30 Abril 2005

EL REGRESO

Después de tantas semanas de silencio, LA VOIE 11 regresa. Para ello, comenzaremos una nueva sección que esperamos tenga la misma acogida que “Visita Inesperada”. Se trata de “Los caminos del silencio” y en ella irán apareciendo lugares que también nos sorprenden y nos dejan mudos, a pesar de su minimalismo.

domingo 17 de febrero de 2008

MADRID ES UN SER VIVO




Madrid es un ser vivo, multiforme y caótico, cuyos órganos están superpuestos y funcionan todos a la vez. Sobre Madrid cae el tiempo y los reinados y los gobiernos, y lo que nos dejó la gente que ha vivido antes que nosotros se monta directamente encima de los restos de lo que ya fue, como si se tratara de capas de maquillaje que tapan los cráteres que las bombas han abierto. Bajo el caos de las idas y venidas, de las arterias comerciales iluminadas, de los helicópteros que surcan los cielos a baja altura, de los bulevares arbolados surcados por los coches de la policía, aquéllos por los que discurrieron los antiguos autos de fe y las manifestaciones de los que pidieron la libertad a gritos, bajo el suelo gris horadado por varios niveles de túneles y conducciones, se esconde el corazón contaminado de una pequeña ciudad de provincias que los domingos por la tarde se paraliza mientras llueve, y se calla al menos por un rato.
En el edificio de la Telefónica, que sirve de eje sobre el que da vueltas la Gran Vía, un simulacro castizo de Broadway o de un Oxford Street que quiere ser cosmopolita, hay un reloj. Nadie lo mira cuando pasa por debajo, así que casi nadie sabe si da bien la hora. Cuando Madrid era el símbolo de la pervivencia del gobierno republicano, las tropas nacionales apuntaban con sus cañones a la torre porque la Telefónica era el edificio más alto de la ciudad, y si se disparaba a la Telefónica resultaba más sencillo hacer puntería. Desde arriba era fácil ver los campos circundantes (por entonces no estaban tan lejos) y, si se aguzaba la vista, incluso a las ovejas pastando por los prados del Batán. Madrid se extiende sobre una planicie, de espaldas al río donde antaño lavaban las mujeres, y poco más. Nadie va al río a pasear, no lo frecuentan ni los patos, ni siquiera los mendigos, y sólo de vez en cuando se ve a un par de enamorados. Pero casi nunca hay nadie porque los madrileños somos gentes de secano. Por eso, cuando llueve, Madrid se paraliza y se convierte en una ratonera. Lo cierto es que no sabemos vivir con agua: los túneles se anegan, los semáforos se estropean, los policías municipales se echan a las calles buscando algo, el metro se para y las mujeres mayores se resbalan en plena calle y saturan las urgencias. Las sirenas de las ambulancias se oyen desde veinte manzanas de distancia. En el lago del parque del Retiro viven percas inmemoriales, imposibles de atrapar, voraces comedoras de todo tipo de desechos: se alimentan de ganchitos, de restos de bocadillos, de latas vacías de refresco. Los madrileños pasean alrededor del lago e ignoran lo que ocurre dentro. Y el arco iris nunca se ve en la ciudad porque sobre el cielo hay una cúpula de humo gris; gris como los tiempos marmóreos que imponen los gobernantes que ocupan los últimos pisos de los edificios. Subiendo desde la calle del Carmen, una vez fuera de la corriente incesante de nativos y extranjeros cargados de bolsas, alguien pintó un mural en la pared de un hotel. Creo que es el único arco iris que se puede ver en Madrid, y eso porque alguien lo ha pintado ahí. Si no, ni eso. Los madrileños siempre vamos con prisa de un lado a otro, hasta cuando salimos del cine o de cenar en algún restaurante japonés o de alguna librería laberíntica. Debajo del arco iris del mural, uno de los pocos elementos verdaderamente alegres y creativos de la zona, el artista puso unas palabras de Tierno Galván. Las palabras del alcalde están borrosas, e imitan su caligrafía. Tierno Galván no era madrileño, pero casi ninguno de los que vivimos en esta ciudad lo somos de verdad. Todos somos en cierto modo recién llegados, y por eso exploramos las calles cada día y nos preguntamos constantemente dónde estarán los auténticos habitantes de la ciudad, dónde se habrán metido, y quiénes seremos nosotros en realidad, todo el día de acá para allá, sin poder parar ni un segundo, caminando sin descanso.

Pilar Adón



Madrid est un être vivant, multiforme et chaotique, dont les organes sont superposés et fonctionnent tous en même temps. Le temps tombe sur Madrid tout comme les règnes et les gouvernements, et ce que les gens qui ont vécu avant nous ont laissé se montent directement au-dessus des restes de ce qui a été, comme s'il s'agissait de couches de maquillage couvrant les cratères que les bombes ont ouverts. Dans le chaos des allers-venues, des artères commerciales illuminées, des hélicoptères qui sillonnent les cieux à basse altitude, des boulevards boisés sillonnés par les voitures de police, ceux-là même où se sont déroulés les anciens actes de foi, de même que les manifestations de ceux qui ont demandé la liberté à corps et à cris, sous le sol gris percé par plusieurs niveaux de tunnels et de conduits, se cache le coeur contaminé d’une petite ville de province qui est paralysée les dimanches après-midi car il pleut, et se tait par moment.
Sur la façade de l'édifice de la Compagnie Nationale du téléphone, qui sert d'axe à la Gran Vía, un pur simulacre de Broadway ou d'un Oxford Street qui se veut cosmopolite, il y a une horloge. Personne ne la regarde et donc presque personne ne sait si elle donne correctement l'heure. Lorsque Madrid était le symbole de la survie du gouvernement républicain, les troupes nationales mettaient en joue avec ses canons la tour parce que la Compagnie Nationale du téléphone était l’édifice le plus haut de la ville, et si on lui tirait dessus il semblait plus facile de réussir une visée. D’en haut, on voyait très bien les champs environnants (qui avant n'étaient pas si éloignés de la ville) et, si la vue était aiguisée, on voyait même des moutons paître dans les prés du Batán. Madrid s'étend sur une plaine, de dos à la rivière où autrefois les femmes lavaient, et rien d’autre. Personne ne va plus se promener le long de la rivière, les canards non plus, ni même les mendiants, et seulement de temps à autre on aperçoit un couple d'amoureux. Mais il n'y a presque jamais personne parce que nous les madrilènes sommes des gens de terrain sec. C’est pour cela que, quand il pleut, Madrid est paralysé et se convertit en souricière. Il est vrai que nous ne savons pas cohabiter avec l’eau : les tunnels s’innondent, les feux de circulation tombent en panne, les policiers municipaux se jettent dans les rues en cherchant quelque chose, le métro s’arrête et les vieilles dames glissent en pleine rue et saturent les urgences. Dans le lac du parc du Retiro vivent les perches immémoriales, impossibles d'attraper, mangeuses voraces de tout tipe de déchets : elles se nourrissent de vers, de reste de sandwiches, de cannettes vides. Les madrilènes se promènent autour du lac et ignorent ce qui se passe à l'intérieur. Et l'arc-en-ciel ne se voit jamais depuis la ville parce que sur le ciel il y a un nuage de fumée grise; gris comme les temps de marbre qu'imposent les gouvernants qui occupent les derniers étages des immeubles. En remontant la rue del Carmen, une fois hors d’atteinte du courant incessant de natifs et d’étrangers chargés de sacs, quelqu'un a peint une fresque sur le mur d'un hôtel. Je crois que c'est l'unique arc-en-ciel que l’on peut voir à Madrid, et ce parce que quelqu'un l'a peint à cet endroit. Nous les madrilènes sommes toujours pressés, même quand nous sortons du cinéma ou d’un dîner au restaurant japonais ou d'une librairie labyrinthique. Au-dessous de l'arc-en-ciel de la fresque, un des éléments vraiment joyeux et créatif du quartier, l'artiste a écrit quelques mots de Tierno Galván. Les mots du maire sont flous, et imitent sa calligraphie. Tierno Galván n'était pas originaire de Madrid, mais presque aucun de nous le sommes vraiment. D’une certaine manière nous sommes de nouveaux arrivants, et c’est pour cela que nous explorons chaque jour les rues et nous demandons constamment où se trouvent les authentiques habitants de la ville, où sont-ils, et qui sommes-nous en réalité, toute la journée d'un endroit à un autre, sans pouvoir s’arrêter une seule seconde, marchant sans repos.

AUTEUR DU TEXTE : PILAR ADÓN
PHOTO : ÁNGEL GÓMEZ ESPADA
DATE : 4 de Noviembre 2006
APPAREIL : Pentax Espio 140V

VISITA INESPERADA: PILAR ADON

Tenemos el orgullo de poder decir que la segunda visita inesperada a esta Voie es de Pilar Adón, con un texto sobre su queridísimo Madrid, al que nosotros hemos ido aprendiendo a amar con el paso del tiempo, nos hemos ido dejando engatusar por él, inconscientemente, buscando sus secretos siempre con amigos.
Pilar Adón obtuvo el premio Ojo Crítico con su libro de relatos Viajes Inocentes y se dio a conocer con su hermosa novela Las hijas de Sara y es colaboradora habitual en el diario Metro. Además de todo eso, tiene una sonrisa casi perpetua y un amor por los libros altamente contagioso. Y, por si fuera poco, un blog.

viernes 1 de febrero de 2008

SEGOVIA ALMENADA




Ciudad almenada, seductora como lo es el misterio, famosa por el legado que los romanos dejaron a su paso, como testigo de que no estamos ante un lugar de paso o peregrinaje; ciudad en la que reposar y mirar y admirar, que se reafirma y reinventa año tras año nutriendo sus tradiciones, haciendo de sus emblemas referencia y de sus rincones patrimonio. Donde las torres terminan en luna y los campanarios en noche; donde todo se transforma al caer la tarde y los monumentos se disfrazan y engalanan para la fiesta que supone ahí ese pasear noctámbulo y vagabundo. Divagar entre sus cuestas para dejarse atrapar y sentirse pequeño, casi un punto abisal.


Une ville crénelée, séductrice comme l’est le mystère, fameuse par le legs que les Romains ont laissé derrière eux, témoin du fait que nous ne sommes pas devant un lieu de passage ou de pélerinage; une ville où se reposer et regarder et admirer, qui se réaffirme et réinvente année après année en nourrissant ses traditions, en faisant de ses emblèmes une référence et de ses recoins un patrimoine. Où les tours finissent en lune et les clochers en nuit; où tout se transforme à la tombée de la nuit et les monuments se déguisent et se parent pour la fête noctambule et vagabonde afin d’y déambuler et s’y promener. Divaguer entre ses côtes afin d’être attraper et de se sentir petit, presque comme un point abyssal.


PHOTO: ÁNGEL GÓMEZ ESPADA
DATE: 2 NOVIEMBRE 2006
APPAREIL: SONY CIBERSHOT DH1

miércoles 2 de enero de 2008

TRUJILLO: LAS HUELLAS DE PIZARRO




¿Quién no se ha acercado a Trujillo buscando las huellas del Conquistador? Pizarro, uno de tantos que salió de una tierra perdida en su identidad. Perseguir su estela ha de conducirnos sin remedio hasta la Plaza Mayor, o de la Hispanidad, donde su estatura hace pervivir su leyenda. En ella descubriremos toda la plenitud de lo pétreo, la importancia de aquellos años, la labor de aquellos hombres. Uno sólo puede pararse bruscamente ante su desconcertante majestuosidad y girar sobre sí mismo, intentando capturar el eje que enlaza ese laberinto de soportales, balcones, torres, campanarios y blasones.
Después te queda un duro ascenso. Fondar en La Troya, mítico emblema que te explicará mejor que nadie la antigua función de los mesoneros, recrearte en su rústico museo fotográfico de celebridades que pululan junto al recuerdo de Doña Concha, que llevó el negocio durante casi sesenta años. Subir la Cuesta de la Sangre, adentrarte en el Castillo Árabe, olvidarte por unos minutos de que estás en pleno siglo XXI.
Lo más duro de todo, el descenso a los infiernos que es la realidad.




Qui n’a pas cherché les traces du Conquistador entrant à Trujillo ? Pizarro, un parmi tant d’autres sorti d’une terre qui se sent perdue dans son identité. Poursuivre sa trace doit nous conduire inexorablement jusqu’à la Place Mayor, ou « De la Hispanidad », où sa statue fait perdurer sa légende. En elle nous découvrirons toute la plénitude de la pierre, l’importance de ces années, le travail de ces hommes. On ne peut que s’arrêter brusquement devant sa déconcertante majesté et pivoter sur soi-même, en essayant de capturer l’axe qui entrecroise ce labyrinthe d’arcades, balcons, tours, clochers et blasons.
Après, il nous reste une dure ascension. Entrer à La Troya, endroit mythique qui t’expliquera mieux que personne l’ancienne fonction des tavernes ; regarder son mural-musée rempli de photos de célébrités qui se trouvent côte-à-côte au souvenir de Madame Concha, qui fut propriétaire du restaurant pendant près de soixante ans. Monter la Côte de la Sangre, entrer au château arabe, oublier pendant un instant que nous sommes en plein XXIe siècle.
Le plus dur : la descente aux enfers que comporte la realité du retour.

PHOTO : Sonia Marques
DATE : 3 de diciembre 2006
APPAREIL : Sony DSC H1

miércoles 5 de diciembre de 2007

VISTA DE LA CATEDRAL DE PLASENCIA




Por paradójico que parezca, resulta difícil mirar lo que uno siempre ha mirado. Así, esta vista de mi ciudad natal, Plasencia, que uno ha convertido, por virtud del oficio de escritor, en particular territorio literario.
Sobre los tejados, se alzan, con la majestuosidad debida, sus catedrales. Vemos la fachada de la gótica y, al fondo, adivinamos trazas de la románica. Esta fue primero, claro. Empezó a demolerse para construir la nueva y del intento quedaron los dos templos que se conservan, fundidos en una única catedral inconclusa.
Es el buque insignia del rico patrimonio monumental placentino; el mejor conjunto, según dicen, de Extremadura.
Desde una de sus torres, se lanzó Rodrigo Alemán, el tallista del coro (la joya de la corona catedralicia). Había sido encerrado por sus escabrosas imágenes taraceadas en nogal. Con alas de aves se fabricó unas propias y con ellas voló, cual Ícaro, hasta dar con sus huesos en la Dehesa de los Caballos, a la otra orilla del río. No hace falta decir que, según la leyenda, pereció en el intento.
Con todo, no es la mole catedralicia, que tan bien retratara Sorolla en su cuadro extremeño para la Hispanic Society, lo que más me impresiona de esta fotografía. Mi mirada se detiene en los tejados. Para uno, son ellos los que dibujan el verdadero mapa de una ciudad. Esto lo aprendí muy temprano, mientras contemplaba los lentos atardeceres veraniegos desde la azotea de la casa de mis abuelos paternos, en el Resbaladero de San Martín. Una casa, por cierto, donde no sólo descubrí las terrazas sino también las bibliotecas, por la que allí tenía uno de mis tíos.
Los tejados que tenemos delante no son unos tejados cualquiera. Distingo, o eso supongo, los del convento de Las Claras, ahora centro cultural; el de la antigua casa de los Sánchez-Rodrigo, editores de Rayas, y, cómo no, el del Seminario Mayor, con las ventanas de la última planta. Por él pasó mi hermano Fernando, camino de Salamanca. Y allí vivimos Yolanda y yo imborrables momentos con Javier, que se nos fue tan pronto. El edificio, por lo demás, de dudosa calidad arquitectónica, se levantó a destiempo y en el sitio menos oportuno. En su lugar podría haber una hermosa plaza que facilitaría la mejor perspectiva para observar, con el debido detenimiento, la catedral; una iglesia que es suma de dos y que demuestra que la belleza no siempre reside en lo perfecto.



Aussi paradoxal que cela puisse paraître, il est difficile de regarder ce que l'on a toujours regardé. Ainsi, cette vue de ma ville natale, Plasencia, que l'un a converti, en vertu du métier d'écrivain, en territoire littéraire particulier.
Sur les toits, ses cathédrales se lèvent, avec une majestueusité due. Nous voyons la façade de la gothique et, au fond, devinons les traits de la romaine. Cette dernière est évidemment arrivée la première. Elle a commencé à être démolie afin de construire la nouvelle et de cette tentative les deux temples se conservent, imbriqués dans une cathédrale unique inachevée.
C'est le navire insigne du riche patrimoine monumental placentino; le meilleur ensemble, à ce qu’on dit, d’Estrémadure.
De l'une de ses tours, s'est jeté Rodrigo Alemán, le graveur du choeur (le bijou de la couronne de la cathédrale). Il y fut enfermé à cause d’images scabreuses gravées dans le noyer. Avec des ailes d'oiseaux il s’est fabriqué les siennes et avec elles a volé, tel Ícaro, jusqu'à ce qu’on trouve ses os dans le Pâturage des Chevaux, de l'autre côté du fleuve. Pas besoin de vous dire que, selon la légende, il a péri dans sa tentative.
Malgré tout, ce n'est pas la masse de la cathédrale que si bien Sorolla dessina dans son tableau d'Estrémadure pour le Hispanic Society qui m'impressionne le plus dans cette photographie. Mon regard s'arrête sur les toits. Pour les uns, ce sont eux qui dessinent la vraie carte d'une ville. J'ai appris cela très tôt, pendant que je contemplais les lents soirs estivaux depuis la terrasse de la maison de mes grands-parents paternels, dans le Resbaladero de San Martin. Une maison, où d’ailleurs, j'ai non seulement découvert les terrasses mais aussi les bibliothèques, où dans l’une d’elles travaillait un de mes oncles.
Les toits que nous observons ne sont pas quelconque. J’y distingue, ou je suppose ainsi, ceux du couvent de Las Claras, aujourd’hui centre culturel; celui de l’ancienne maison des Sanchez-Rodrigo, éditeurs de Rayas, et, bien sûr, celui du Séminaire Majeur, avec les fenêtres du dernier étage. Est passé par ce dernier mon frère Fernando, en route pour Salamanque. Et là-bas, Yolanda et moi y avons véçu d’inoubliables moments avec Javier, qui est parti trop tôt. A part ça, l’édifice, d'une douteuse qualité architecturale, s'est construit à contretemps et à un endroit inopportun. A sa place il pourrait y avoir une belle place qui faciliterait la meilleure perspective pour observer, avec l’attention qu’on lui doit, la cathédrale; une église qui n’est autre que l’assemblage de deux et qui démontre que la beauté ne réside pas toujours dans le perfection.


AUTEUR DU TEXTE: ÁLVARO VALVERDE
PHOTO: Ángel Gómez Espada
DATE: 17 de Julio 2006
APPAREIL: Sony DSC-H1

martes 4 de diciembre de 2007

VISITA INESPERADA: ALVARO VALVERDE

Álvaro Valverde, en uno de esos ataques desinteresados a los que nos tiene acostumbrados, ha querido contribuir a esta Voie Onze con un texto sobre la catedral y los tejados de Plasencia. Con él, inauguramos “VISITA INESPERADA”, una sección en la que amigos y conocidos de este blog nos hablarán de sus experiencias en o de ciudades que amamos y a las que ellos están muy acostumbrados.
Para despistados, diremos que es, entre otras muchas cosas, Premio Loewe de Poesía y Director de la Editora Regional de Extremadura. Es uno de los poetas españoles contemporáneos más respetados y tiene un hermoso blog.



Álvaro Valverde, dans l'une de ses attaques désintéressées auxquelles il nous a habitués, a voulu contribuer à cette Voie Onze avec un texte sur la cathédrale et les toits de Plasencia. Avec lui, nous inaugurons "VISITE INESPÉRÉE", une section dans laquelle amis et connaissances de ce blog nous parleront de leurs expériences sur ou des villes que nous aimons et auxquelles ils sont très habitués.
Pour les distraits, nous dirons que Alvaro est, entre beaucoup d'autres choses, Prix Loewe de Poésie ainsi que le Directeur de l'Éditeur Régional d'Estrémadure. C'est l'un des poètes espagnols contemporains les plus respectés et il a un blog sympa.

jueves 22 de noviembre de 2007

EVORA Y SU SILENCIO DE PIEDRA



Sólo por contar con un local para repostar y restaurar el ánimo y los sinsabores del alma como es O Fialho ya merecería la pena visitar la legendaria Évora. Pero su pasado como ciudad principal de la Lusitania romana, a la que reconocieron como Ebora Cerealis hace obligatorio desviarse de las rutas más principales para fondar y ahondar en ella.
La silueta que marca en el horizonte ya es un aviso para caminantes. Hay que ser respetuoso con la ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, aparcar el coche ex muris y callejear siempre en ascensión hasta la plaza del Templo de Diana; contemplar su piedra como si de ella quisiera extraer todos los secretos que en él se contienen, como si de una improvisada cantera se tratara, un diccionario pétreo que tuviera en su interior todas las respuestas de los viajeros.
Largo do Dr. Mário Chicó conducirá hasta la Sé, que no puede ocultar su labor de fortaleza, con torreones que disimulan su carácter sacro. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, el Coro Alto es un lujo y la envidia de todo ebanista. Y en Praça do Giraldo comprenderemos que la ciudad está mucho más viva que cualquier otra del Alentejo portugués. Cautivados por la seducción de la piedra, seguiremos acercando el oído al interior hasta cruzar la Iglesia de San Francisco, donde una capilla de huesos te recuerda que están esperándonos, lo débilmente humanos que somos.

Avec un local pour restaurer l’esprit et les désagréments de l'âme comme l’est O Fialho cela vaudrait déjà la peine de visiter l'Évora légendaire. Mais son passé comme principale ville de la Lusitania romaine, qui fut reconnu comme Ebora Cerealis rend obligatoire une promenade hors des routes principales afin de pouvoir y pénétrer.
La silhouette qu'elle marque sur l'horizon donne déjà un avertissement aux touristes. Il faut être respectueux avec cette ville qui a été déclarée Patrimoine de l'Humanité par l'UNESCO en 1986, garer la voiture ex-muris et flâner tout en se dirigeant dans une ascension qui nous amène jusqu'à la place du Temple de Diana; contempler sa pierre comme si vous désiriez extraire d'elle tous les secrets que le Temple contient, comme s’il s’agissait d'une carrière improvisée, d’un dictionnaire pierreux qui aurait en son intérieur toutes les réponses des voyageurs.
Le Largo do Dr. Mário Chicó conduira juqu’à la Cathédrale (Sé) qui ne peut dissimuler son travail de forteresse avec de grandes tours dissimulant son caractère sacré. Cependant, malgré ses efforts, le Grand Choeur est luxueux et est l’envie de tout ébéniste. Et à la Praça do Giraldo nous comprendrons que la ville est beaucoup plus vivante que n'importe quelle autre de l'Alentejo portugais. Captivés par la séduction de la pierre, nous continuerons à rapprocher l'oreille en son intérieur jusqu'à croiser l'Église de San Francisco, où une chapelle d'os te rappelle qu'ils nous attendent, faibles humains que nous sommes.

PHOTO : ÁNGEL GÓMEZ ESPADA
DATE: 24 de Junio 2006
APPAREIL: SONY DSC-H1

viernes 16 de noviembre de 2007

BRUJAS CON SABOR A CHOCOLATE




El gusto por el silencio de lo medieval no sólo es tangible al cruzar sus arcos y tropezar con callejones insospechados, que se van angostando conforme los cruzas. Es un viaje a otro tiempo, como predijo Auden, éste más cercano: cisnes en las plazas, carruajes, mercados de pescado a la orilla de los canales, venta de zuecos en tiendas minúsculas, un virtuosismo exquisito en el encaje, en la cerveza y una tradición de artesanado en el chocolate que impregna las vías principales de la ciudad de una tentación de la que sólo los lugareños saben dominarse. Y, aunque pueda parecer lo contrario, su nombre no está anclado a un tenebroso pasado, como el que evoca nuestra imaginación al instante. Por lo visto, proviene de embarcadero, lo que resulta mucho más lógico y menos lúgubre.
El esfuerzo que todos hacen por mantenerla inmaculada es encomiable. Desde su ayuntamiento se promueve la bicicleta y el transporte público con precios irrisorios, que deberían avergonzar a más de uno que se llama a sí mismo político. Sus gentes obedecen gustosas, pues saben que su mejor recompensa se encuentra en las caras de asombro de los que llegamos a la impresionante plaza del Markt o la inquietante del Burg.
Una de las propuestas es dejar tu coche en el parking gigante de la estación de trenes. Por ese acto, te darán un billete de bus hasta el centro y te cobrarán poco más de seis euros por 48 horas. ¿A que a más de uno le da la risa floja?


Le goût pour le silence du médiéval est non seulement tangible après avoir croisé ses arcs et trébuché sur ses ruelles insoupçonnées, qui se rétrécisent quand tu les croises. C'est un voyage dans le temps, comme l'a prédit Auden, celui-ci plus proche : des cygnes sur les places, les calèches, le marché au poisson au bord des canaux, la vente de sabots dans de minuscules magasins, une virtuosité exquise dans la dentelle, dans la bière et un artisanat de tradition du chocolat qui imprègne les principales rues de la ville d'une tentation que seul ses habitants savent dominer. Et, même si l’on pense le contraire, son nom n'est pas ancré dans un passé ténèbreux. Apparemment, son nom provient d'embarcadère ce qui semble beaucoup plus logique et moins lugubre.
L'effort effectué par tous pour qu’elle se conserve immaculée est spectaculaire. La mairie promotionne le vélo et les transports publics avec des prix dérisoires, qui devraient donner honte à plus d'un politicien. Ses gens obéissent avec goût, puisqu'ils savent que leur meilleure récompense se trouve dans les visages d'étonnement de ceux qui arrivent à l’impressionnante place du Markt ou celle plus inquiétante du Burg.
L'une des possibilités est de laisser sa voiture dans l’immense parking de la gare. Puis, on vous donnera un aller gratuit de bus jusqu'au centre-ville. Le tout pour un coût d’un peu plus de six euros pour 48 heures.
Et ce n’est pas une blague !

PHOTO: Ángel Gómez Espada
DATE: 15 Febrero de 2005
APPAREIL: OLYMPUS PEN EE-2

viernes 9 de noviembre de 2007

GUADALUPE Y EL PASO DEL TIEMPO




Sigue sosteniendo Guadalupe en pleno siglo XXI ese peso de saberse una villa a la que ya Pedro I en 1368 le diera ciertos privilegios. Por si fuera poco, desde 1993 la UNESCO considera a su Real Monasterio Patrimonio de la Humanidad. Sabe además que la mayoría de sus visitantes arriban como peregrinaje o devoción, en busca de descanso espiritual. Algo que ya el propio Colón puso de moda con su tercer viaje en 1493, como pago de la promesa que se hizo durante el viaje de regreso, si la Virgen de Guadalupe obraba el milagro de salvarles de uno de los temporales con los que se cruzaron en febrero de ese año. Pero el hecho más importante y recordado fue el bautizo de los Indios en la fe cristiana el 11 de junio de 1496.
Pero La Puebla de Guadalupe se mantiene también engalanada y hermosa para los curiosos, que abundan. Con su hermético cerrajón al progreso urbanístico y con su lento caminar hace que hasta los no devotos disfruten de ese descanso espiritual. Su Real Monasterio, sobre el que el resto de la villa circunda y respira, digno de las historias que sus murallas atesoran y resguardan, esconde secretos al viajero que una guía va despachando en un tiempo que se nos antoja demasiado rápido. Sólo la sala de los miniados haría las delicias de cualquiera, como lo hizo en su día de un hombre tan sabio como Don Miguel de Unamuno.
El arco de la Calle Sevilla, la casa que perteneció a Gregorio López, el patio mudejar del Colegio de Infantes, plazas con vistas a la sierra y con fuentes de pasmosa sencillez, como la de los Tres Caños, soportales que dan cobijo contra el viento... Las casas que se fueron apiñando alrededor del Monasterio confieren un atractivo encanto para aquellos que se acercan ajenos a los beneficios de la fe, un paseo por los pasillos de la historia del arte sin salir de sus lindes.


Guadaloupe continue d’être, en plein XXIe siècle, une ville à laquelle déjà Pierre I en 1368 concèdait certains privilèges. Comme si ce n’était pas suffisant, dès 1993 l'UNESCO considère son Monastère Royal Patrimoine de l'Humanité. De plus, elle sait que la majorité de ses visiteurs venant pour pélerinage ou par dévotion, sont à la recherche de repos spirituel. Quelque chose que Colomb avait déjà mis à la mode lors de son troisième voyage en 1493, tenant ainsi la promesse qu’il fit à la Vierge de Guadeloupe si elle accomplissait le miracle de les sauver de l'une des tempêtes qu’ils subirent au retour de leur périple cette même année. Mais le fait le plus important et rappelé a été le baptême de l'Indien dans la foi chrétienne le 11 juin 1496.
Mais Le Peuple de Guadeloupe aime aussi se parer pour les curieux, qui abondent. Avec sa serrure hermétique au progrès urbain et sa marche lente même les non dévôts jouissent de ce repos spirituel. Son Monastère Royal, autour duquel la ville respire, est digne des histoires que ses murailles gardent et défendent, il cache des secrets au voyageur qu’un guide nous révèlent trop vite. A elle seule la salle des Miniados ferait les délices de n'importe qui, comme ce fut le cas en son jour d'un homme aussi savant que Don Michel de Unamuno.
L'Arc de la rue Séville, la maison qui a appartenu à Gregorio López, la cour mudéjar du Collège d'Enfants, les places avec vue sur la montagne et les fontaines d’une simplicité étonnante, comme celle des Trois Tuyaux, les arcades qui donnent une protection contre le vent... Les maisons qui ont été entassées autour du Monastère confèrent un enchantement attractif pour ceux qui s'approchent étrangers aux gains de la foi, une promenade dans les couloirs de l'histoire de l'art sans sortir de ses limites.

PHOTO: Sonia Marques
DATE: 2 de Diciembre de 2006
APPAREIL: SONY DSC-H1

lunes 5 de noviembre de 2007

ROMA A TRAVÉS DE LOS ROMANOS (y 3)



Campo Dei Fiori es, sobre todo, famosa por dos cosas. Como antiguo lugar donde se realizaban ejecuciones públicas, aquí se quemó a Giordano Bruno el 17 de febrero de 1600. Muy cerca, Juan Pablo II, cuatrocientos años más tarde de aquella ignominia, pidió perdón por aquella metedura de pata. Una de las razones por las que se le tildó de hereje fue por defender las teorías de Copérnico y la infinitud del Universo. La estatua de Bruno, algo tétrica, defiende la plaza.

La otra es el bullicio de la plaza, que se hace omnipresente. Por las mañanas el mercado, lugar de encuentro para propios y extraños, romanos y foráneos; foro donde departir amablemente y dejar que pasen las horas con el suave placer de la mezcla de aromas o el intercambio improvisado de recetas. Aunque ya se haya olvidado en la mayoría de las ciudades, mucho se aprende de los mercaderes si uno sabe escucharles atentamente. Por la noche, el bullicio llega de los locales donde se apostan los jóvenes a beber y degustar las magníficas calzones que por allí se cuecen. Al amparo de la sombra reposada del hereje, que reposa allí desde 1887. Quizá también por la herejía de hablar libremente en una de las escasas plazas de Roma que no se encuentran dominadas por una Iglesia.

Es, como puede observarse en la foto, un lugar donde los romanos se acercan para dejarse ver.

Campo Dei Fiori est, surtout, connu pour deux choses. D’abord comme ancienne place où les exécutions publiques étaient réalisées, on y a brûlé Giordano Bruno le 17 février 1600. Tout près, Jean Paul II, quatre cents ans après cette ignominie a demandé pardon pour ces lègers incidents de l’histoire. L'une des raisons pour laquelle il a été accusé d'hérétique fut pour défendre les théories de Copernic et l'infinité de l'Univers. La statue de Bruno, un peu lugubre, défend la place.

Ensuite, pour le tumulte de la place, qui est omniprésent. Le matin, le marché est un lieu de rencontre pour tous, romains et forains; un forum où parler aimablement et permettre que les heures passent avec le doux plaisir de mélanges de parfums ou avec un échange improvisé de recettes. Bien qu'ils soient tombés dans l’oubli dans la plupart des villes, on apprend beaucoup des marchands si on les écoute attentivement. La nuit, le tumulte arrive des locaux où les jeunes viennent y boire et déguster de succulentes calzones. Sous la protection de l'ombre de l'hérétique, qui repose là depuis 1887. Peut-être aussi par l'hérésie de parler librement dans l'une des places qui abondent à Rome et que l'on ne trouve pas dominée par une Église.

C’est, comme on peut voir sur la photo, un lieu où les Romains viennent pour se montrer et être vus.

PHOTO: Ángel Gómez Espada

DATE: 11 de Junio de 2006

APPAREIL: SONY DSC-H1